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Ni personajes queridos por los niños, ni telepromociones de alimentos o bebidas en programas dirigidos a menores de 12 años, ni mensajes cuyas presentaciones puedan inducir a error acerca de las características del producto o los beneficios derivados de su consumo. Son algunas de las cosas que a partir de ahora no podrán ver los niños en los anuncios de la tele, gracias al acuerdo firmado entre el Ministerio de Sanidad con las cadenas de televisión de la FORTA (Federación de Organismos de Radio y Televisión Autonómicos) y la UTECA (Unión de Televisiones Comerciales). De esta manera, las cadenas asumen el contenido de las normas éticas contempladas en el Código PAOS, suscrito en 2005 entre Sanidad y la industria alimentaria. Hasta ahora, las empresas anunciantes y adheridas a este código tenían que hacer una consulta previa a Autocontrol, el organismo regulador de la publicidad, sobre la idoneidad de su anuncio. Al sumarse las teles al Código PAOS (salvo TVE, que dejará de emitir publicidad a partir de enero), las reglas se aplicarán a todos los anunciantes, hayan firmado o no el acuerdo, ya que son los operadores los que se comprometen a respetar su contenido. "Se trata de un paso más en la lucha del Gobierno contra la obesidad infantil. El objetivo es disminuir la presión publicitaria sobre los menores de 12 años y fomentar en ellos hábitos saludables", ha afirmado la ministra Trinidad Jiménez durante la firma del acuerdo. La titular de Sanidad ha recordado que "el 18,6% de los niños españoles entre dos y 17 años padece sobrepeso, mientras que un 8,9% sufre obesidad, una de las tasas más elevadas de los países europeos". Por esto, ha insistido en la necesidad de poner en marcha "iniciativas para erradicar este tipo de problemas". Asimismo, ha señalado que los menores españoles "ven una media diaria de dos horas y 30 minutos de televisión, lo que supone unos 54 anuncios diarios". Con el nuevo acuerdo, los anunciantes que publiciten alimentos o bebidas e incumplan las normas se pueden enfrentar a multas que van desde los 6.000 euros hasta los 180.000, dependiendo de la gravedad de la falta. Las prohibiciones Bajo el nuevo acuerdo, los anuncios de productos alimenticios deben evitar mensajes que induzcan a error sobre las características de los mismos, deben tomar precauciones para no explotar la imaginación de los menores y que se creen expectativas inalcanzables y los mensajes deben adecuarse a su edad, utilizando un lenguaje sencillo. Fuente: El Mundo.