Cargando...
Resilientes
¿Qué es la resiliencia? Cómo podemos llegar a ser más resilientes? La resiliencia es la capacidad humana de sobreponernos ante la adversidad e incluso vernos fortalecidos, por tal superación. Es un término que procede de la Psicología Positiva, rama de la psicología que se centra en aspectos positivos del ser humano como el estudio de las emociones positivas. Esta surge a diferencia de la Psicología tradicional, la cual se centra más en paliar la psicopatología humana. Citado por Boris Cyrulink, neurólogo y psiquiatra: “Las personas que sobreviven procesos traumáticos muy graves, como una guerra o maltrato infantil, padecen secuelas físicas y emocionales importantes. Algunas no consiguen seguir adelante con su vida, pero otras, si reciben el afecto y el apoyo suficiente, consiguen sobreponerse. No podemos eliminar los hechos traumáticos del pasado, que siempre dejan una huella, pero podemos darles otra vida, una mas soportable y a veces incluso hermosa y con sentido”. Sin ir mas lejos, en estos tiempos de crisis, podemos vernos pasando por un mal momento económico o laboral. Las personas menos resilientes se ven inmersas en una postura de victimismo y no ven más hallá de su situación, costándoles más salir de su estado crítico. En cambio, las personas con una actitud resiliente, partiendo de la aceptación de su situación, que no resignación, tienen una mejor capacidad de adaptación al poder sobreponerse ante la fatalidad, e incluso pueden sacar algo beneficioso del asunto. Por ejemplo, una persona se queda sin trabajo, y al tiempo, llega a esta conclusión: “Gracias a ello, tuve la oportunidad de estar más tiempo con los míos, crear mi propia empresa y ahora soy más feliz trabajando en algo que me gusta de verdad, trabajando desde casa”. Esta persona no sólo se ha sobrepuesto ante la pérdida de un puesto laboral, sino que ha salido mejor parado al reinventarse a nivel laboral. Posiblemente, no hubiera llegado a ello, si no se hubiera tenido que sobreponer al dolor . La psicóloga Emmy Werner, una de las primeras en utilizar el concepto de resiliencia, tras ocuparse de 700 niños de la calle, de Hawai, constató 30 años después, que el 28% había aprendido a leer y escribir sin haber asistido a la escuela, había encontrado una escuela, había encontrado un trabajo, fundado una familia y no manifestaba trastornos psíquicos importantes. Vemos que no todos fueron capaces pero un tanto por cien, resiliente, sí lo hizo. ¿De qué depende la resiliencia? La resiliencia implica conjunto de circunstancias, en este caso favorables, constituido por un temperamento personal, una significación cultural y un sostén social. No podemos hablar de personas más o menos resilientes, sino del manejo que hace la persona ante los anteriores factores mencionados. ¿Cómo podemos tener una actitud resiliente? Ante una situación traumática, podemos empezar aceptando lo que nos ha ocurrido, de una forma activa, esto es que si podemos hacer algo para que el malestar nos disminuya, lo haremos. Intentaremos ver qué se puede hacer a partir de lo que tenemos, e intentaremos mirar hacia adelante, sintiéndonos, por qué no, orgullosos por haber superado tal situación. Serán nuestros aliados: tener confianza en nosotros mismos, tener capacidad de introspección y preguntarnos como estamos y qué necesitamos, la independencia, la capacidad de relacionarnos con los demás, la iniciativa, el humor, la creatividad, la capacidad de pensamiento crítico… Lo ocurrido no lo podremos cambiar, pero empezará a formar parte del pasado, y aunque nos haya tocado vivir tal circunstancia, seguiremos escribiendo nuestra vida a partir de lo sufrido. Isabel Rubió Psicología IntraObes