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Merienda infantil

Investigadores aragoneses participan en un proyecto europeo para elaborar snacks de frutas y verduras dirigidos a niños y adolescentes. Una manera más de tratar de equilibrar la balanza del sobrepeso, epidemia que en Aragón se ha duplicado en los últimos 20 años y que genera graves problemas para la salud. La obesidad se ha convertido en una epidemia que afecta a uno de cada tres jóvenes aragoneses. En los últimos 20 años, la obesidad infantil se ha duplicado y el sobrepeso casi se ha triplicado en Aragón y las consecuencias sobre la salud suponen el riesgo de desarrollar problemas como diabetes tipo 2, hipertensión arterial y niveles altos de colesterol. En edades de 13 a 16 años, ya se habla del 35% de la población escolar, y está experimentando un crecimiento vertiginoso. Los cambios alimenticios son los responsables de que la obesidad avance entre los jóvenes aragoneses. La dieta mediterránea ha dado paso a la bollería industrial, alimentos precocinados, cómida rápida y refrescos azucarados, mientras que los productos frescos y el ejercicio físico han quedado relegados a un segundo plano. Cambiar esos hábitos supone un esfuerzo educativo, pero también pasa por la investigación alimentaria, con el fin de idear alimentos nutritivos y que, al mismo tiempo, consigan atraer a la población más joven. La unidad de Economía Agroalimentaria y de Recursos Naturales del Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria (CITA) de Aragón adelanta un novedoso proyecto en el que están trabajando para lanzar snacks saludables de frutas y verduras, una manera de introducir estos alimentos frescos en la dieta de los chavales y hacerlo además de una manera atractiva y divertida. Luis Miguel Albisu, jefe de la unidad que investiga estos alimentos, reconoce que muchos jóvenes no suelen incorporar las frutas y verduras a su dieta habitual, pero el reto sería, precisamente, intentar cambiar esas costumbres. Se trabajaría así con el diseño para ofrecer un producto llamativo para ellos, de manera que «lo vieran de forma amistosa y no hostil», asegura. ¿Qué tienen los aperitivos y la bollería industrial para que tantos jóvenes se enganchen a ellos? El mercado bombardea sin parar con productos ante los que es casi imposible resistirse, porque están pensados para actuar en los centros de recompensa del cerebro aumentando el deseo de seguir comiendo más. «Cuando comemos recibimos una compensación, un placer añadido», asegura Alejandro Sanz, endocrinólogo del Hospital Miguel Servet de Zaragoza. Y ese es, precisamente, el éxito de las patatas fritas. «En su composición llevan glutamato -un potenciador del sabor cárnico- y grasas saturadas que enriquecen la palatabilidad (son más agradables al paladar) y hacen que nuestro organismo quiera seguir comiendo», destaca Natalia Nasarre, nutricionista del Servet. Son productos que tienen gran cantidad de grasas saturadas, sal y azúcar... y por eso resultan tan apetecibles. Sin embargo, cuando se consumen no se tiene en cuenta la altísima dosis de calorías que aportan. El problema es abusar de estos snacks e incorporarlos a la rutina diaria, por lo que desde el Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria se han planteado cómo ponerles freno. De esta manera, el CITA estudia con la Universidad de Aarhus, en Dinamarca, y con la de Surrey, en el Reino Unido, el posible éxito de un tentempié compuesto por frutas y verduras.

Desde el principio

El jefe de la Unidad de Economía Agroalimentaria del CITA pone de manifiesto la importancia de actuar en edades tempranas, que es cuando se crean y afianzan los hábitos. «Todo el mundo es consciente de la importancia de introducir las frutas y verduras en la alimentación, pero cuesta mucho hacerlo entre la población juvenil», destaca Albisu. Por esta razón, se va a realizar «una encuesta a través de internet con colegios de Zaragoza para ver cómo responden los chavales de 10 a 16 años a la idea de estos snacks con el objetivo de prever su comercialización», adelanta. En un mes se enviará el cuestionario a unos 400 jóvenes, y de forma paralela se mandará también a adolescentes de Dinamarca y del Reino Unido. «Se ofrecerán ocho nuevas ideas, para que ellos elijan la que más les gusta», por la combinación de sabores, el diseño del envase, el etiquetado, el nombre… Cualquier detalle cuenta. En este estudio será importante comparar los resultados por países. Todavía hay que definir los ingredientes de los que constará este innovador tentempié, aunque, eso sí, se sabe que serán frescos y, por lo tanto, «su aporte calórico será muy bajo». El snack podría presentarse en una caja transparente e iría acompañado de una crema y otros ingredientes complementarios que se mezclaría con el contenido antes de consumir. Está por definir si sería una ración individual o un pack para compartir. «El objetivo: que los chavales lo pudieran adquirir dentro del mismo colegio o también en comercios o supermercados cercanos», lugares que permitirían que fuera así fácilmente accesible. La competencia que existe entre los productos de alimentación dirigidos al público infantil y juvenil es feroz. «El márquetin está muy estudiado para captar su atención, en aspectos relacionados con el diseño del envase, de la comunicación, de los regalos que se ofrecen», afirma Luis Miguel Albisu, del CITA. A veces resulta imposible caer en la tentación y tranquiliza la opinión de Alejandro Sanz, endocrino: «No hay alimentos malos de por sí, las grasas también son necesarias, porque contribuyen a la producción de hormonas y al mantenimiento de las membranas celulares o de la piel. Lo importante es que la dieta sea equilibrada y no se abuse de un solo alimento».