Disminuir la cantidad de calorías consumidas ayuda a adelgazar y hacerlo agregando más cereales integrales a la dieta beneficia también al corazón

En un estudio sobre adultos obesos en riesgo de desarrollar enfermedad cardíaca, un equipo de investigadores halló que quienes reducían la cantidad de calorías consumidas e ingerían más cereales integrales perdían más grasa abdominal y bajaban los niveles de proteína C reactiva (PCR) en sangre.
La PCR es un marcador de inflamación crónica en los vasos sanguíneos y tanto el exceso de grasa abdominal como de PCR están vinculados con el infarto y el accidente cerebrovascular.

En cambio, los participantes que recibieron la dieta rica en cereales refinados, como el pan blanco, pudieron adelgazar, pero perdieron menos grasa abdominal y no mejoraron el nivel de PCR.
«Este es el primer ensayo clínico que demuestra que una dieta rica en cereales integrales reduce el peso y el riesgo de varias enfermedades crónicas», declaró la doctora Penny Kris-Etherton, investigadora principal del estudio.
El equipo dirigido por Kris-Etherton, de la Pennsylvania State University, publicó los resultados en American Journal of Clinical Nutrition.

Los médicos suelen recomendar comer cereales integrales, como la avena, el arroz integral y la cebada, en lugar de cereales refinados, como el pan blanco y otros productos producidos con harina blanca.
Los alimentos con granos integrales conservan más cantidad de los nutrientes y la fibra de los cereales.
Esto explicaría por qué las personas que hacían dieta en el estudio obtuvieron beneficios adicionales con el consumo de cereales integrales.
Por ejemplo, los alimentos ricos en fibra habrían estabilizado los niveles de azúcar en sangre de los participantes y esto, a su vez, habría reducido sus niveles de la PCR.
También es factible que la PCR haya disminuido debido a los nutrientes antioxidantes que contienen los cereales integrales y que están ausentes en los refinados.

El estudio incluyó a 50 hombres y mujeres obesos con síndrome metabólico, que es un conjunto de factores de riesgo de diabetes, enfermedad cardíaca y accidente cerebrovascular, que incluye la obesidad abdominal, la hipertensión y el azúcar en sangre elevado.
Todos los participantes ingirieron menos calorías durante 12 semanas, pero la mitad debió consumir más granos integrales y el resto, más cereales refinados.
El primer grupo debía comprar alimentos en cuyas etiquetas figurara «granos integrales» como primer ingrediente.

Al final, la reducción promedio del peso fue de entre 3,6 a 5 kilos en ambos grupos.
No obstante, el nivel promedio de la PCR bajó un 38 por ciento en el grupo que consumió cereales integrales, mientras que se mantuvo igual en el grupo que ingirió granos refinados.
Y mientras que ambos grupos sufrieron el mismo cambio en el tamaño de cintura, los que consumieron cereales integrales lograron la mayor reducción del porcentaje de grasa abdominal.

El equipo recomendó leer las etiquetas y elegir bien los productos reconocidos como fuentes de granos integrales.
Como norma general, dijo la experta, los consumidores deberían comprar productos integrales con, por lo menos, un 51 por ciento de cereal. Los productos que indican en el etiquetado que contienen granos integrales deben incluir por lo menos esa cantidad.
Fuente: Reuters Health