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Sólo se ha diagnosticado y tratado entre el 5 y el 9% de los 2.150.000 de españoles que podrían sufrir apnea del sueño grave

Se calcula que la demora en el diagnóstico del Síndrome de apneas e hipoapneas de sueño (SAHS) es de 227 días.

- La apnea del sueño ha sido detectada en el 51% de las personas con obesidad y, especialmente, con los que presentan obesidad mórbida.

- La obesidad es la segunda causa evitable de enfermedad y muerte en España.

- Diferentes estudios han demostrado que la apnea obstructiva del sueño es un factor de riesgo cardiovascular en hombres. Estudios más recientes demuestran un efecto similar también en mujeres.

- Diferentes estudios revelan que existe mayor mortalidad de origen cardiovascular en personas que duermen habitualmente siestas más largas de una hora.

España, junio de 2011.- La obesidad, considerada la epidemia del siglo XXI, incrementa la morbilidad y la mortalidad. Situada en la segunda causa evitable de enfermedad y muerte, la obesidad, está asociada al síndrome de apneas e hipoapneas de sueño (SAHS) ya que el 51% de los enfermos de apnea presentan obesidad u obesidad mórbida.

El próximo sábado 18 de junio, en el marco del 44ª Congreso Nacional de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR), el Dr. Javier Salvador, miembro de la Sociedad Española para el estudio de la Obesidad (SEEDO) y el Dr. Juan Fernando Masa, neumólogo miembro de SEPAR, desarrollarán una sesión dedicada a los “Trastornos Respiratorios asociados a la obesidad”.

En España, el SAHS que implica un riesgo elevado de muerte precoz dispone de tratamientos eficaces, aunque, el acceso al diagnóstico es complicado y padece de largas demoras. “En España sólo se ha diagnosticado y tratado el 5-9% de los 1.200.000 a 2.150.000 sujetos portadores de un SAHS grave” afirma el Dr. Masa. Estudios recientemente realizados revelan que la demora del diagnostico en España se sitúa en una media de 227 días.

“La apnea del sueño es un problema de salud pública de primera magnitud que obliga al médico a identificar los pacientes subsidiarios de tratamiento y a las autoridades sanitarias a proveer los recursos diagnósticos precisos. El no diagnostico y el no tratamiento de los pacientes con SAHS, a la larga, supone un consumo de recursos 3 veces mayor que el de la población sin dicha enfermedad”, asegura el Dr. Masa.

El perfil clínico de los pacientes con SAHS suele responder a un varón mayor de 40 años, obeso, roncador, con antecedentes de hipertensión arterial y somnolencia. Sin embargo, el SAHS también es una patología frecuente en mujeres y con potenciales consecuencias cardiovasculares en este grupo. “La apnea del sueño grave es un factor de riesgo independiente de mortalidad cardiovascular también en mujeres, aunque el tratamiento con CPAP reduce este exceso de mortalidad a niveles semejantes a los del grupo control sin apnea del sueño”, resume el Dr. Campos-Rodríguez, neumólogo del área de sueño de SEPAR, que ha realizado un estudio recientemente presentado en el Congreso de la ATS (American Toracic Society), sobre el efecto del SAHS y el tratamiento con CPAP sobre la mortalidad cardiovascular en una serie de 1116 mujeres. El 44º Congreso Nacional de SEPAR acoge igualmente una sesión dedicada a apnea del sueño y mujer el domingo 19 de junio.

El SAHS es una enfermedad significativamente extendida en España, su frecuencia aumenta en relación a la edad de la persona y, actualmente, afecta al 1-3% de los niños, al 4-6% de los hombres y al 2-4% de las mujeres. Una parte de los problemas cardiovasculares del SAHS se deben a su mayor actividad inflamatoria a nivel molecular y esto se ve agravado por la existencia de obesidad. Diferentes estudios demuestran, también, que los pacientes que sufren de SAHS padecen frecuentemente trastornos neurocognitivos, manifestados con cambios de personalidad, alteraciones de la conducta, irritabilidad y depresión.

Los resultados de varios estudios longitudinales demuestran que las personas que habitualmente duermen siestas de más de una hora de duración poseen mayor mortalidad de origen cardiovascular. Una siesta de estas características es un indicador de la presencia de SAHS e hipertensión arterial secundaria. “El SAHS puede desarrollar diferentes complicaciones como accidentes de tráfico debido a las dificultades para mantener la concentración y a la somnolencia específicamente durante la conducción”, explica el Dr. Masa.