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Consumo de carne roja y carne procesada

Es bastante común que ante noticias en las que se ve implicada nuestra salud, se genere una alarma social generalizada. Es lo que ha ocurrido hace escasos días tras la noticia acerca de un estudio realizado por el Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer (CIIC), órgano de la Organización Mundial de la Salud (OMS) especializado en el cáncer, el cual ha evaluado la carcinogenicidad del consumo de carne roja y de carne procesada. La conclusión a la que llega este estudio es que: comer carne procesada, aumenta el riesgo de sufrir cáncer y el consumo de carne roja probablemente aumenta el riesgo de sufrir cáncer. ¿Cómo responde nuestro cerebro ante este tipo de noticias? En este caso, la palabra cáncer tiene la suficiente potencia como para disparar automáticamente una alarma en nuestro cerebro, ya que puede poner en riesgo nuestra salud e incluso nuestra vida. De este modo, la primera respuesta que nos surge ante la amenaza percibida, es la de defensa y preocupación ante el asunto, llegando a evitar el consumo de los alimentos identificados como amenazantes para nuestra salud. Pero si ahondamos un poco mas en la información que nos han lanzado, vemos que de lo que se está hablando es de que “existen factores de riesgo para contraer cáncer al consumir en exceso carnes rojas o las sustancias que se añaden a las carnes para procesarlas”. Esta última información es mas específica, y parece que podría atenuar la alarma generada en un primer momento, pues el efecto cancerígeno depende de la cantidad y de la calidad de los alimentos, además de otros factores personales como son los factores de vulnerabilidad individuales a padecer cáncer. Desde clínica Escartí, recomendamos que ante este tipo de noticias alarmistas: 1º Mantener la calma y no dejarnos arrastrar por la alarma social generada. 2º No quedarnos solamente con la primera información que nos llegue. Es interesante profundizar en la noticia en sí, para conocerla de forma mas específica, viendo otros aspectos relacionados con la misma, así como los beneficios en este caso de tomar carnes rojas (ejemplo aporte de hierro) y los perjuicios (consumo en exceso puede hacer contraer cáncer). 4º En caso de duda consultar a un profesional: medico o nutricionista/dietista. 3º Valorar con la información obtenida, si consideramos conveniente continuar tomando este tipo de alimentos (carnes rojas y/o procesadas), y en qué proporción. Isabel Rubió Psicología clínica Escartí